lunes, 19 de abril de 2021

La espada de Alicia.


III Cuento.

Hay niñas que empiezan a entender lo masculino desde muy pronto, lo más cercano a esta experiencia, es quizá la del juego de la espada y el conejo. Alicia lo sabía muy bien, ya que Lewis le dedicaba horas, noches interminables, en las que ella posaba para esas imágenes que nunca pudo ver. ¿Por qué aceptaba  estar ahí, sobre el tablero? Hay cosas que uno mismo no es capaz de reconocer, es como si un conejo escapara por alguna ventana de la mente y lo persiguiéramos, pero aún así jamas logramos verlo, hasta que le cortamos la cabeza. 

Ainda había conocido a Alicia desde los 7 años, había leído la historia de Lewis, ilustrada en una selección infantil. Los dibujos siempre muestran a Alicia de cabello rubio, aun así, 15 años más tarde había visto las fotografías de quien se suponía era la niña en la que el autor se había basado. Los rostros que me hablaban del pasado. 

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